

Comparativa · SUV eléctrico
Dos SUV eléctricos con la misma idea y dos formas distintas de resolverla: el Mazda CX-6e apuesta por más batería, más potencia y más autonomía homologada; el Hyundai IONIQ 5 responde con menos consumo, más maletero y un precio de partida más bajo. Aquí están las dos versiones comparadas, dato a dato.


En resumen
Los datos que deciden
Son 44 km homologados de margen para el CX-6e, con una batería mayor. En un trayecto largo se traduce en llegar algo más lejos antes de la primera parada, aunque ambos superan los 400 km declarados.
Las versiones comparadas parten de niveles distintos de potencia: 88 CV separan a una de otra. En autovía y con el coche cargado, esa diferencia se nota en las incorporaciones y adelantamientos.
Aquí el IONIQ 5 declara seis minutos menos en la parada de carga rápida, sobre una batería también menor. En un viaje con dos paradas, la diferencia acumulada ronda el cuarto de hora.
1.530 € separan las dos versiones comparadas, con acabados y potencias distintos: el CX-6e se mide en su acabado Takumi de 258 CV y el IONIQ 5 en el acabado LIGHT de 170 CV, dato a tener presente al leer la cifra.
Dos eléctricos con el mismo techo de velocidad y caracteres distintos: el Mazda pone más potencia y una décimas menos en el 0-100, mientras que el Hyundai declara más par, que es lo que se nota al arrancar en ciudad y en las incorporaciones cortas.

Aquí el reparto es claro y va por partes: el Mazda lleva más batería y homologa más kilómetros, mientras que el Hyundai gasta menos energía cada 100 km y recupera carga en menos tiempo; es decir, uno alarga la etapa y el otro acorta la parada.

Aquí los datos cuentan dos maneras distintas de entender un SUV eléctrico: el Mazda es más largo y más ancho por fuera, mientras que el Hyundai reparte mejor lo que tiene por dentro, con más distancia entre ejes y un maletero claramente mayor.

Los dos coinciden en lo que más se usa a diario en un eléctrico —la toma V2L para enchufar aparatos externos—, y la diferencia documentada está en el confort térmico y la luminosidad del habitáculo: el Mazda declara bomba de calor y techo panorámico en la versión comparada, mientras que en el dossier del Hyundai esos dos apartados no constan, así que aparecen como dato ausente y no como ausencia de equipo.

Aquí los dossieres oficiales coinciden en lo esencial: ambos ofrecen asistencia a la conducción de nivel 2, es decir, control de velocidad adaptativo y mantenimiento de carril trabajando juntos en autovía; el resto de equipos concretos no está detallado en la documentación consultada, así que se deja sin dato en lugar de suponerlo.

Aquí la diferencia está en la cobertura del vehículo completo: la batería viaja con ocho años en ambos casos, mientras que la garantía general del Mazda cubre un año más que la del Hyundai; el kilometraje asociado no consta en la documentación consultada para ninguno de los dos.

La diferencia de partida entre ambos es de 1.530 €, pero conviene leerla con la versión delante: el Mazda comparado es un acabado Takumi con 258 CV y 76 kWh, mientras que el Hyundai comparado es el acceso a la gama, LIGHT de 170 CV y 63 kWh; es decir, se paga menos por entrar, y se paga más por más batería y más potencia.

Con honestidad


Mazda CX-6e
Si lo que pesa en su día a día es la autonomía homologada, la potencia y una cobertura de garantía más larga, el Mazda CX-6e es el que mejor encaja; si lo prioritario es el volumen de maletero, el consumo homologado más bajo, la parada de carga más corta y un precio de partida menor, la referencia es el Hyundai IONIQ 5. Las cifras de esta página están todas sobre la mesa para que la decisión sea suya.